Los trucos de dos viejos hermanos turcos


Había quedado con una amiga para ir a cenar a un nuevo restaurante italiano que llevaba poco tiempo abierto y me habían hablado muy bien de él, pero a última hora me llamo que no podía ir, decidiéndome a ir yo sola al final.

Cuando llegue está completo y por lo que me acomodaron en la barra junto a otras personas que allí también esperaban, estaba justo sentada delante de una pareja de maduros bien entrados en años pues ambos ya su pelo lucia blanco sobre su cabellera, aunque para decirlo todo diré que estaban cañón ambos, uno aparentaba algo más que el otro sobre unos 65 o más y el otro sobre los sesenta y pocos, además de rasgos muy parecidos.

En principio pensé eran pareja gay, pero cuando el camarero nos sirvió una copa de vino para que la espera se hiciera más placentera, ellos me saludaron con un brindis chocando las copas y esbozando una sexy sonrisa a la vez que comenzaron a hablarme diciendo que con el vino la espera era más cómoda.

Note un acento extranjero en ambos, que rápidamente me confirmaron cuando se presentaron como Erkan y Erdogan, ambos hermanos de origen turco, el segundo mayor que el primero y que habían vendido un restaurante que tenían y regentaban en propiedad en otra isla y estaban viendo si aquí invertían en algún otro negocio, pues les encantaba esta tierra y llevaban ya varios años viviendo en ella compartiendo negocio.

Uno era viudo y el otro separado pues rápidamente la conversación fluyo ante la facilidad de palabra de ambos que me tenían algo acorralada dialécticamente.

Les conté también era viuda y volvieron bridar chocando las copas para celebrar nuestra pequeña conversación y amistad momentánea.

En eso llego otro camarero y dijo ya tenía varias mesas acomodadas para los que esperaban en la barra, si bien este se confundió y había preparado una mesa de tres personas pensando una, iba con ellos.

Le dije el error al metre, pero los hermanos dijeron que no pasaba nada que si no me molestaba querían me sentara con ellos que me invitaban a cenar para compensar el error del camarero y además así no comía sola.

Acepte pues la verdad que ambos era bastante atractivos y amables y ya les había dado un pequeño repaso visual con disimulo por sus trasero y paquetes, viendo que no estaba nada nada mal.

La cena velada trascurrió de maravilla comprobando eran unas personas maravillosas aunque algo picaronas pues casi siempre buscaban algo de picante en los comentarios, alabándome varias veces mi cuerpo y diciendo era una mujer muy guapa que no comprendían como podía cenar sola y estar ahora sin pareja.

No sé si fue el vino que tome pero andaba algo mareada y contagiada por la ligereza de los comentarios de ese par de trúhanes turcos por lo que acepte ir a tomar una copa con ellos a otro local, llegando ya a un punto que andaba algo ligera de cabeza pues la confianza que les daba ellos se la tomaron con alguna caricia y abrazo pero sin pasar a más.

Con la segunda copa les dije que iba a marcharme a casa pues estaba algo mareada, ofreciéndose a acompañarme pues no me iban a dejar conducir, ofreciéndose el mayor a llevar el coche pues él era el que menos había bebido.

Les indique la dirección y por cortesía les dije que gracias por acompañarme y si querían un café los invitaba para recuperar un poco el estado de euforia que el alcohol me había llevado, encontrándome algo aturdida.

Subieron y comencé a prepararles el café, poniéndose ellos cómodos en el salón, quitándome yo una fina chaqueta sobre mi blusa semi trasparente que les hizo fijar sus miradas como dos halcones sobre mis pechos.

Me lanzo uno un piropo y dijo que estaba para soñar una noche completa con esa figura, agradeciendo una el cumplido y diciéndoles que ellos para sus años andaban más que bien.

Tomamos el café y Erdogan el mayor puso levemente su mano sobre mis rodillas mientras me hablaba mirándome a los ojos dulcemente, acariciando mi pierna con maestría y embrujo sin que yo reaccionara negativamente por lo que llevo una mano a mis labios y los acaricio con suavidad con sus dedos.

No se cómo reaccione así, pero gemí y se los bese, agarrando su mano y tras coger un dedo se lo mordí y lo chupe con suavidad.

Me sentía ardiendo con aquellos dos viejos turcos pensando como estarían los dos desnudos y deseando ver de qué armamento disponían.

El menor me acaricio los hombros y con suavidad deslizo una mano al interior y toco mis pechos mientras ya descaradamente chupaba los dedos con descaro del mayor mientras este con su otra mano abría su camisa mostrando aquel impresionante frondoso pectoral que me ofreció a que lo acariciara.

Metí mi mano en aquel matorral entrelazando aquel pelo entre mis dedos y los baje hasta agarrar con ansia y pasión aquel paquete que había crecido notablemente entre sus piernas.

Dejo me recreara sobándolo y palpando una enorme y dura barra que hacia presumir unas dimensiones para asustar, y no menos un par de depósitos que agarre son destreza mientras él se reía picaronamente.

Mi cuello estaba siendo agasajado por la boca del menor de los hermanos que con ambas manos sobaba mis pechos bajando incluso hasta mi sexo que busco entre mis piernas con sus dedos juguetones y expertos.

Me fueron desnudando a la vez que ellos también lo hacían, quedando boquiabierta y atolondrada al ver semejante tamaño calzaban ambos, aunque la del mayor superaba algo en grosor a la de su hermano, ambas con dos cabezones descapullados enormes y rosados que me hicieron doblar las rodillas de pensar lo que me esperaba.

El menor algo menos velludo, pero con el torso también repleto de pelo blanco comenzó a comerme todo mi cuerpo sintiéndome agasajada y disfrutando enormemente, mientras el mayor me ofreció rápidamente su enorme estilete a que lo degustara.

Lo agarre y me di cuenta al ver mi mano tan pequeña sobre aquel coloso que me iba a costar trabajo tragarla y saborearla bien, aunque no sin esfuerzo comencé a meterme aquel enorme capullo en la boca y sobarlo con pasión haciéndole proferir frases en su idioma natal ante el placer que le daba, no cesando igualmente con mis manos de sobar y acariciar sus dos enormes pelotas peludas que ardían de pasión entre mis dedos.

Sentí apoyar el otro miembro viril sobre mi hombro derecho como pidiendo también atención, sin dejar este de acariciar mis pezones que apuntaban duros y rosados hacia arriba con tanta excitación y pasión del momento.

Sentí mi sexo acosado por los sabios dedos de uno de ellos, notando lo mojada que andaba ya por lo que me tumbo hacia atrás para bajar el mayor a besarlo y comenzar a jugar con su lengua en el provocando que mi boca manara gemidos de placer que los incitaba a mas lujuria y desenfreno.

Ahora andaba con la boca taponada por el duro rabo del más pequeños de los hermanos mientras el mayor me daba una comida de las que hacen temblar hasta los cimientos del infierno, pues mi orgasmo fue tan colosal y placentero que si no es por el tapón que andaba cerrando mi boca, el vecindario hubiera oído en estéreo aquella sarta de gemidos que mi boca producía.

Sentí abría ahora mis piernas y agarrando su enorme y largo apéndice lo acerco y guio hasta la entrada de mi sexo para previamente embadurnar la cabeza con los jugos manados de mi orgasmo y tras untar esta, me fue penetrando hasta su base, haciendo mi vista se nublara por completo de semejante placer recibido.

Pase a ser por completo del mayor que ahora me cubría entera sobre lo largo del sofá, cancaneando su cadera con sabios movimientos mientras me iba follando con sabiduría y maestría.

Acerco el menor su rabo entre nuestras caras cuando este me besaba el cuello para aprovechar y ofrecérmelo, chupándolo una con una pasión que casi se lo muerdo y me quedo con aquella rosada y sabrosa cabeza que rezumaba jugos en aviso de su enorme excitación.

Me cambio de postura y ahora tumbándose sobre el sofá el menor me ofrecía su aparato a comer frente a mi cara mientras el mayor de los hermanos me penetraba nuevamente por mi sexo pero apoyado sobre mi espalda y de rodillas tras de mí.

Sentía con fuerzas ahora las fuertes penetradas que me daba y el placer me hizo nuevamente aflorar en otro orgasmo que le motivo a acelerar sus embestidas hasta oírlo bramar como un animal en celo mientras sentía descargaba toda su leche en mi castigado pero agraciado conejito, hasta aflojar en el acoso y quedar unos segundos apoyado sobre mis sufrida espalda para recuperar aliento.

Andaba sintiendo sobre mi cuerpo los latidos de su acelerado corazón y sobre mi nuca su ajetreado aliento.

La saco, aprovechando el hermano menor aquella postura que tenía para que me sentara sobre el mientras guiaba ahora su duro rabo a mi sexo humeante y chorretoso de la descarga de su hermano mayor, penetrándome sin miramientos y sin apenas dejarme recuperar de semejante polvo que acababa de recibir.

Con sus fuertes manos en mis caderas me guiaba a cabalgar sobre el volviendo rápidamente a la senda del placer ante las entradas de aquel duro y largo rabo, mientras reposaba a veces un ligero descanso sobre sus enormes pelotas que frotaba con mis labios vaginales sabiamente y haciéndole resoplar de placer.

Mire a su hermano y andaba sentado mirándonos en el otro sofá acariciando su morcillón rabo, recreándose en aquel polvazo me estaban dando.

Me sentí un momento como una fulana entre aquellos dos sementales, pero el rápido orgasmos que nuevamente afloro me hizo abandonar ese pensamiento, cabalgando ahora como una loca poseída por el demonio sobre aquel duro vástago hasta hacerlo explotar y soltar toda su excitación en mi interior.

La afluencia fue tal, que al sacarla mi chochito manaba y derramaba leche sobrante en abundancia, si bien no me quedaban fuerzas ni para poner la mano y contener aquella sangría.

Me quedo enroscada sobre el sofá durante unos largos minutos, recuperándome de aquellas dos montas seguidas que me habían dejado fundida.

Les dije que en la nevera había cerveza y vino por si querían algo para tomar y se sirvieron sendas cervezas ambos desnudos con aquellos enormes apéndices relajados y colgando frente a una en el otro sofá.

Los mire y la estampa era súper sexy pues aquellos dos viejos turcos tenían un armamento a tener en cuenta para degustar en mas ocasiones cuando recuperara fuerzas y creo antes se marcharan de casa seguro intentaban otra acometida también cuando ellos se recuperaran.

Me duche cuando tuve fuerzas para levantarme y tras unos buenos chorros de agua caliente y fría sobre mi sufrido sexo, este fue volviendo a la normalidad, perdiendo la rojez de aquellas dos fuertes acometidas, mientras les prepare un pequeño piscolabis para las cervezas que andaban tomando.

Me puse una bata completamente trasparente sin nada debajo para tenerlos motivados y encendidos y tras un largo paréntesis de amena conversación me desmelene y les dije que ahora me dejaran disfrutar a mi manera, comenzando con el mayor y agarrando su molluda y morcillona polla comencé a jugar con ella en mi boca así como sus peludas pelotas que mordisqueaba jugando con ellas hasta ponerlo en forma nuevamente.

Se recostó sobre el sofá siendo observada por su hermano que se acariciaba suavemente su rabo mientras observaba como devoraba una y comía con avaricia aquella jugosa cabeza.

Baje incluso hasta la comisura de sus bolas que une su ano y se lo comí haciéndole dar unos respingos que incluso es se sintió sorprendido del placer, regresando rápidamente a su jugoso capullo mientras él ahora me sujetaba mi cabeza acompañando con leves movimientos mis acometidas sobre aquel duro pollon.

Fueron un par de minutos sabrosos hasta que comenzó a escupir en mi garganta nuevamente sus jugos pastosos y salados pero muy ricos que deguste con pasión, pasando sin apenas descanso ni respiro a la segunda arma que ya lucia tersa y dura junto a la otra ya derrotada y sumisa por mi experta mamada.

Repetí casi los mismos movimientos con el hermano menor aunque tardo algo más en correrse pues parecía tener buen aguante esta segunda vez, aunque toque en la tecla de hacerle explotar cuando unos de mis dedos jugo con su ano mientras él me agarraba la cabeza para soltar su también espesa lechada, aunque algo menos en cantidad que pude agradecer para tragar con facilidad.


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